Una leyenda de Galicia sobre la naturaleza, la paz y el amor que transforma.

Un Mirrow es un ser acuático, como las sirenas o las ninfas, pero con una esencia masculina.
Vivían en los parajes del noroeste de Galicia, como elementales de la naturaleza. Eran los encargados de cuidar de ella. Las guerras, el odio, la ira y el resentimiento habitaban en los corazones humanos. La destrucción era tal que, no se daban cuenta del daño que estaban causando a la Madre Naturaleza.
Un día la diosa Xistral tuvo que actuar. Envió a sus hijos a cumplir misiones.
Masma, de una belleza sin igual, era la hija mayor de Xistral. Vestida de azul y con el pelo negro azabache, fue la encargada de aparecer en los sueños de los humanos como una gota de agua pura. Tenía que recordarles en susurros, la importancia del agua.
Landro, la ninfa pelirroja, era la segunda hija de Xistral. Aparecía en los sueños de los humanos vestida de ocre, con la piel morena y el pelo rojo como el fuego. Susurraba la palabra «amor». Transformaba la ira, el odio y el miedo en amor.
Eume el Mirrow, era el hijo menor de Xistral. Era alegre por naturaleza, pues era nieto directo de la propia Gaia. Corría por los valles cantando y bailando. Soñaba con llegar al mar y enamorarse de una sirena, pero su misión era la más trascendental.
Eume se convertiría en humano y acudiría a una de esas sangrientas guerras. Allí comenzaría la labor de reeducar a los soldados en la paz. Su misión era la más peligrosa y, al mismo tiempo, la más necesaria.
¿Sería el Mirrow de las Fragas capaz de poner fin a la destrucción?
Y así fue, amigos. Eume, ayudado por muchos elementales invisibles de la tierra, el fuego, el agua y el aire, trajo restauró la paz en el planeta.
Hay quienes aseguran que no es más que una leyenda. Sin embargo, si una tarde antes de la puesta de sol, te sientas a orillas del río Eume, Landro o Masma y cierras los ojos, visualizarás a los tres elementales dándote las gracias. Dicen los ancianos lugareños que, si respiras profundamente y te concentras, verás cómo la cordillera del Xistral, se transforma en una hermosa dama vestida de blanco y con el pelo verde, que sonríe orgullosa ante la obra de sus hijos.
NOTA: La naturaleza, en toda su esencia, es tan importante como los seres humanos. Estaba aquí antes que nosotros; formamos parte de ella. No debemos olvidarlo.
Esta leyenda ha sido redactada y registrada por María Belén Fernández Vilar el 18 de mayo de 2023


